martes, 31 de agosto de 2021

Clases de los miércoles: la perspe

Uno de los secretos del dibujo se encuentra en las reglas de la perspectiva. No es difícil, sólo es necesario observar y aprender las reglas.

Sin embargo, en ocasiones puede suceder que lo que llama la atención y provoca la admiración sea su falta de ajuste a las mismas reglas. Tal podría ser el caso del famoso Dormitorio de Arlés pintado por Vincent Van Gogh en 1888. 

Título original: De slaapkamer
Museo: Museo Van Gogh, Amsterdam (Países Bajos)
Técnica: Óleo (72 x 90 cm.)
El dormitorio en Arlés (1888) es una de las obras más famosas de Vincent Van Gogh. Casi sin formación académica, su obra resulta sumamente llamativa al tacto: el manejo de los volúmenes es tal que pareciera que la recámara, en este caso, estuviese chueca, volcada sobre sí misma, en un equilibrio incierto que remite a una realidad desfasada, a punto de colapsar sobre el espectador. Hay algo en las proporciones que funciona solamente sobre sí mismo, y que invita a una inmersión secundaria: primero, la de la perspectiva —como si se estuviese entrando al cuarto—; luego, la de la desestabilización, de la pérdida del suelo.

Es que Vincent estaba preocupado por el color. Era el color lo que debía hablar en su lienzo. 

Después de pintar la obra, el 16 de octubre de 1888, le escribió a su hermano Theo una carta que dice así:

“Mi querido Theo,

Por fin puedo enviarle un pequeño boceto para darle al menos una idea de cómo está fluyendo mi trabajo. Por hoy estoy bien otra vez. Mis ojos todavía están cansados, pero luego tuve una nueva idea en mi cabeza y aquí está el bosquejo.

Esta vez es simplemente mi habitación, solo que aquí el color es para hacer todo, y dar por simplificado un estilo más grandioso a las cosas, es sugerir aquí un descanso o un sueño en general. En una palabra, al mirar la imagen, debería descansar el cerebro, o más bien la imaginación.

Las paredes son de color violeta pálido. El piso es de tejas rojas. La madera de la cama y las sillas es el amarillo de la mantequilla fresca, las sábanas y las almohadas son de color verde limón muy claro.La colcha escarlata. La ventana verde. La mesa del baño naranja, el lavabo azul. Las puertas de color lila. Y eso es todo: no hay nada en esta habitación con sus persianas cerradas. La cuadratura de los muebles nuevamente debe expresar un descanso inviolable. Retratos en las paredes, y un espejo y una toalla y algo de ropa. El marco, como no hay blanco en la imagen, será blanco. Esto como venganza por el descanso forzado que me vi obligado a tomar. Trabajaré en ello nuevamente todo el día, pero ya ves lo simple que es la concepción. Las sombras y las sombras proyectadas se suprimen; está pintado en tintes planos libres como los grabados japoneses.

No te escribo una carta larga, porque mañana muy temprano comenzaré a la fresca luz de la mañana, para terminar mi lienzo.Te haré bocetos de las otras habitaciones también algún día.

Con un buen apretón de manos.

Siempre tuyo, Vincent”.

Hasta aquí la historia del Dormitorio de Arlés. 

Pero ahora sí, vamos a dejar el color a Vincent, para tomar sólo el lápiz y aprender las reglas para dibujar una habitación en perspectiva.

https://youtu.be/awmNR7VEYz0


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